¿Estás considerando cambiar la jeringa por una bomba de insulina? Esto es todo lo que necesitas saber

Jesús Spinola
CEO

Tradicionalmente, la forma más común de administrar insulina para pacientes insulinodependientes es mediante inyecciones que se realizan varias veces al día para poder controlar los niveles de azúcar en la sangre. Sin embargo, esto puede llegar a convertirse en un problema ya que, en promedio, un insulinodependiente debe inyectarse unas 150 veces al mes. 

Hoy en día, existen otras opciones para el manejo de la diabetes. Si debes implementar el uso de la insulina en tu vida cotidiana, debes evaluar todas las maneras de suministrarla y tomar una decisión sobre qué método te conviene mejor, según la situación en la que te encuentres. En este artículo te traemos algo de información sobre los dos métodos de administración más comunes: MDI e ISCI.

MDI

El suministro de insulina vía jeringa, MDI (múltiples dosis de insulina) tiene sus pros y sus contras, como todo. 

Cierto, hoy las plumas de insulina han avanzado mucho y algunas “plumas inteligentes” incluso pueden registrar las dosis y enviarlas directamente a un teléfono, y así poder llevar registro de las cantidades suministradas. A pesar de ello, sigue siendo un proceso manual. Revisa la siguiente comparativa para que estés más informado. 

PROS: 

  • Suele tener un costo mucho menor al de un tratamiento de ISCI (infusión subcutánea continua de insulina). 
  • Puede ser una buena opción para aquellos que no quieren tener un dispositivo constantemente recordándoles su padecimiento. 
  • Fácil de aprender a usar.
  • Se aplican con rapidez según la frecuencia indicada.

CONS: 

  • Existe el riesgo de olvidar una dosis. 
  • Mayor variabilidad glucémica, especialmente si requieres diferentes tipos de insulina. 
  • Las inyecciones son tediosas y dolorosas en algunos casos. 
  • Los sitios de inyección necesitan cambiarse con frecuencia para mejorar la efectividad de la insulina administrada. 

ISCI

Existe una gran alternativa para deshacerse del tedio y la incomodidad de tener que usar jeringas: la bomba de insulina, también conocida como microinfusora

Este dispositivo puede ser de gran ayuda para pacientes que padecen de hipoglicemias severas, ya que envía insulina continuamente al cuerpo las 24 horas del día mediante un catéter. La bomba es programable según la dosis que necesites a lo largo del día, haciendo un microajuste de la dosis en pequeños incrementos, en vez de tener que ajustar la dosis completa.  

Las bombas de insulina existen desde los años setenta, y desde entonces han avanzado mucho en su tecnología. En la actualidad existen bombas sin tubos, tales como los Sistemas Omnipod que se adhieren a tu brazo y, mediante una comunicación wireless con un teléfono, gestionan las dosis por un período de 3 días sin necesidad de cambios. 

 A continuación te traemos un desglose de ventajas y desventajas de este método. 

PROS

  • Las bombas de insulina llevan un registro de cuánta insulina está siendo utilizada. Estos datos te ayudan a ajustar con precisión el manejo de la misma. 
  • Uso de 2-3 días sin necesidad de cambio. 
  • Recibes cantidades constantes de insulina y puedes ajustar la dosis, al momento, según tus tendencias de glucosa. 
  • Son configurables según tu tendencia de glucosa. Si tu nivel es más alto en las mañanas, puedes configurar que se te administre una mayor dosis a esa hora. 
  • Facilitan la corrección de los niveles elevados de glucosa en la sangre. Los niveles de glucosa, que se pueden medir mediante un reloj inteligente por ejemplo, se envían directamente a la bomba, esta hace los cálculos para suministrar exactamente la cantidad necesaria. 
  • Realizan el conteo de los carbohidratos para que sea más sencillo las dosis de insulina. Haciendo una relación insulina:carbohidratos, la bomba puede calcular la dosis de acuerdo a los carbohidratos presentes en tu comida. 
  • Se integran a un medidor contínuo de glucosa para la corrección automática de niveles. 
  • Reduce la posibilidad de perder el control de los niveles de glucosa debido a su constante monitoreo.

CONS

  • Mayor curva de aprendizaje que con una jeringa tradicional. 
  • Se necesita de una capacitación por parte de un especialista. 
  • Costo elevado, ya que requiere más suministros. 
  • Mejoran el manejo de la glucosa, más no resuelven todos los problemas ligados a esta (dietas, ejercicio, días de enfermedad).
  • Es posible que se requiera seguir llevando una jeringa para tener un plan b, en caso de un mal funcionamiento. Si llegase a fallar y no te das cuentas puedes aumentar el riesgo de CAD. 
  • A algunos pacientes les parece incómodo llevar un dispositivo constantemente recordándoles su padecimiento. 
  • Puede crear situaciones de incomodidad al usarla en momentos íntimos, eventos sociales, eventos formales o en público, por ejemplo en la playa. 

Analiza estos dos métodos y consulta a tu médico. Ten muchas consideraciones antes de decirte a hacer el cambio; no todo es para todos. Cambiar a una bomba de insulina dependerá de ti y de tu estilo de vida. 

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