Diabetes gestacional: ¿Qué es? ¿Debería preocuparme?

Jesús Spinola
CEO

La diabetes gestacional se diagnostica durante el embarazo (gestación), de ahí su nombre. Como cualquier otro tipo de diabetes, esta afecta la manera en que tus células usan la glucosa (azúcar) del cuerpo. Si se llegan a presentar altos niveles de la misma, puede ocasionar dificultades en el embarazo, así como en la salud del bebé.

¿CUALES SON SUS CAUSAS?

Las causas de su aparición son varias. El embarazo provoca que el cuerpo produzca más hormonas de lo habitual, así como un aumento considerable de tu peso normal. Esto a su vez, provoca que las células de tu cuerpo usen la insulina con menos eficacia, provocando lo que se conoce como resistencia a la insulina y aumentando la necesidad que el cuerpo tiene de la misma. 

El desarrollo de la resistencia a la insulina es normal durante los últimos meses del embarazo. No obstante, si ya padeces esta afección antes de quedar embarazada, la necesidad de insulina aumentará considerablemente durante el embarazo y las probabilidades de diabetes gestacional serán mayores. 

¿DEBERÍA PREOCUPARME?

La cuestión no es preocuparse, sino estar alerta y acudir a un médico en cuanto se identifique algún cambio o algo fuera de lo normal; más vale precaver que tener que lamentar. 

De ser diagnosticada, la diabetes gestacional puede implicar ciertos riesgos, es por ello que se debe monitorear cuidadosamente y no tomarse a ligera. Algunas de sus posibles complicaciones son: 

  • Aumento de la presión arterial durante el embarazo
  • Riesgo de tener un bebé grande (mayor de nueve libras) lo que puede dificultar el parto y tener que recurrir a una cesárea. 
  • Probabilidades de que el bebé nazca prematuramente. Esto puede causar problemas respiratorios, entre otras cosas. 
  • Padecer diabetes tipo 2 posteriormente
  • Bajos niveles de azúcar en la sangre

¿QUÉ SE PUEDE HACER? 

Lo más común es que la diabetes gestacional se manifieste en la semana 24 del embarazo. Es importante que se hagan pruebas de sangre entre la semana 24 y la 28 para que, en caso de detección, se pueda empezar un tratamiento para proteger a la madre y al bebé. 

De ser necesario, y si sabes que tienes cierta predisposición a desarrollarla, habla con tu médico, quien podría hacerte los exámenes mucho antes. Es recomendable realizar pruebas de niveles de azúcar a principios del embarazo para saber de qué tipo de diabetes estamos hablando; si estos son muy elevados, puede ser que se trate de diabetes tipo 1 o 2 y no necesariamente diabetes gestacional. 

¿Se puede prevenir? Solo en algunos casos. Si tu embarazo es planeado, puedes bajar de peso (en caso de que tengas sobrepeso) y hacer ejercicio con regularidad. Nunca intentes bajar de peso si ya estás embarazada. Al contrario necesitarás un poco más de peso para garantizar la salud del bebé y la tuya. 

DURANTE EL EMBARAZO

Manejar la diabetes gestacional no es el fin del mundo; es posible atravesar un embarazo con esta condición sin efectos posteriores en tu salud y la de tu bebé. Sigue tu plan de tratamiento al pie de la letra y asiste a todas tus consultas prenatales.

Estos son otros consejos útiles: 

  • Mantenerte activa: La actividad física moderada y practicada regularmente aumenta la sensibilidad a la insulina y reduce los niveles de azúcar en la sangre. Consulta con tu médico para que recomiende los ejercicios apropiados a realizar. 
  • Revisar constantemente los niveles de azúcar en la sangre para vigilar que se mantengan en un rango saludable. 
  • Un plan de alimentación adecuado garantizará que todo lo que consumas sea saludable y que tus horas de comida sean las correctas.
  • Monitoreo del bebé. 

Puede ser que, si con estas acciones no se regularizan los niveles de azúcar, tu médico te recete insulina, metformina u otro medicamento. Recuerda siempre consultar a tu médico y nunca automedicarse. 

En conclusión, la diabetes gestacional puede ser algo normal, siempre y cuando su monitorización no indique lo contrario. El primer paso siempre será mantenerte alerta y no dejes tu salud a la deriva. 

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